sábado, 30 de mayo de 2009

Ángeles y demonios


No es el título de un best seller de consumo ni de la última película sobre conspiraciones vaticanas más allá del bien y del mal.

A veces los ángeles, apostados en el burladero de los sevicios médicos, contrarrestan los desaguisados de los demonios de los despachos, donde los modestos apenas hacen ruido, sin exigencias de caché y ganado pasado por el aserradero.

Ocurría el miércoles, pero aún tengo en la retina, incrustado en la memoria y en el estómago, el cornalón sufrido por Israel Lancho, oscilando entre el cielo y el suelo, entre la vida y la muerte, prendido del asta de un Palha al que se enfrentó supliendo con valor su falta de oficio y de rodaje.

Lancho apostó todo o nada en la estocada al sexto; matando, casi muriendo, con el hambre de los que llegan a Madrid con la hoja de servicios inmaculada. Lancho se enfrentó con la muerte a cara de perro en su primera comparecencia de la temporada. Los demonios de los despachos lo llevaron a anunciarse en un cartel para el que no está preparado, con toros-toros que las figuras –que por valor y por oficio deberían lidiar estos hierros–, no quieren ver ni en pintura.

Se lo llevaron a la enfermería como a un Cristo recién descendido de la Cruz. Con astillas incrustadas en las carnes. Con lentejuelas incrustadas en las carnes, sangre y oro, el precio de la gloria. Con las carnes abiertas por un puñal que abrió una brecha por donde pudo escaparle el alma, mientras a los demás se nos reventaban también las carnes de puro dolor, como si descubriésemos por vez primera la tragedia de la fiesta.

Ángeles sobrevolaban la plaza y lo descendieron a las manos de García Padrós y su equipo, mientras los demonios de la vanidad y la insensibilidad tomaban a partes iguales una plaza que pierde a pasos agigantados su esencia y su criterio. ¿Quién, en esos momentos, pudo aplaudir a un toro? ¿Quién, en esos momentos, fue capaz de ovacionar a un mayoral que salió a saludar, animado por el ganadero, cuando la vida de Lancho era incertidumbre sobre el hule?

Ángeles y demonios se dieron cita en Madrid. Y las manos de Dios dejaron su huella en los bordes del precipio, suturando con esperanza la herida.

(La foto, una vez más, es de Juan Pelegrín. La columna aparece hoy en el suplemento La Glorieta de Tribuna de Salamanca, que llega a su número mil. Con mi querido Alfonso siempre en el recuerdo y en el corazón - gracias, maestro, por tu pluma de hiel y terciopelo-, felicidades, Paco)

5 comentarios:

Inmoderadamente moderado dijo...

La foto es magnífica!!

david_izurieta dijo...

He visto por television nacional en Ecuador (claro cuando hay percances esta gente si pasa imagenes taurinas) la secuencia completa de la brutal cornada de Israel Lancho asi como las declaraciones del Doctor Garcia Padros, diciendo que este Torero esta vivo de milagro (por su estatura elevada mas claro). Muchos sentimientos encontrados tengo. Desde la admiracion por Israel y por este Angel de la Guarda, hasta el asco por los demonios que mencionas Berrendita.
¿Ese es el camino que algunos quieren para la Fiesta? ¿Es valido echar a un joven que todavia no tiene los argumentos para enfrentar una autentica encerrona con los Palha? ¿Puede alguien aplaudir algo cuando se presencia semejante cornalon? Te cuento que aqui en Quito, durante la Feria de 2007 me toco presenciar una cornada a Lopez Chaves, fuerte pero no al extremo de la de Israel. Se siente un vacio horrible en el estomago, casi nada de lo que ves durante la tarde tiene sentido y prefieres enterarte de como esta el torero en la enfermeria antes que aplaudir al ganadero, al toro, al mayoral o al mismisimo Cristo resucitado. ¿Es eso el torismo? Yo se que sin toro "nada tiene importancia". Pero ¿sin torero? ¿Tendra importancia? ¿Y la sensibilidad? Los elementos de la Fiesta deberian estar en un balance logico y una mutua dependencia.
Lo que le sucedio a Israel se pudo evitar. Con todo mi respeto para el, todavia no estaba para esa ganaderia y en esa plaza. ¿Vamos por el camino de Don Tancredo y del circo romano? ¿Eso se aplaudira como arte? Menos mal que tenemos un Genio que nos deja faenas de Arte para recordar toda la vida. Gracias a Dios que tenemos a Morante

El Coronel dijo...

Pues lo siento pero es mas culpable el que hace las declaraciones en la Tribuna, muy bien recogidas por el periodista, que el ganadero. Sintiendo la cogida, Lancho no estaba para esa batalla y Vazquez lo debia saber.
A cada cual lo suyo y nosotros, los aficionados a seguir, apludiendo unos, criticando otros y llorando los de mas allá.
Besos Berrendita.
Salud

berrendita dijo...

Inmoderado!! Jamás pensé que algún día escribieses en esta bitácora berrenda. GRACIAS por venir. Tú sabes por qué son especiales. :)

David: firmaría cada una de tus palabras como si fuesen mías. Gracias.

El Coronel: pues por una vez, y sin que sirva de precedente -o sí- no estoy de acuerdo contigo. Menos mal. Comenzaba a preocuparme que así fuese. Si en el toro no hay discrepancia, apaga y vámonos. :)

El Coronel dijo...

Me enriquece tanto que discrepes conmigo Berrendita.
Cada dia me gusta menos la gente que se comporta "borreguilmente" y de ti esperaba ya, la discrepancia.
Besos
Salud